martes, 24 de noviembre de 2015

PascualMorant/Shop

Amics i amigues,
Inauguro una botiga virtual de la meva creació artística.
Us convido a visitar-la i a ser col·leccionistes d'art.
http://www.pascualmorant.com/shop/




viernes, 23 de agosto de 2013

NUEVA COLECCIÓN VISMOR

Nueva colección VISMOR.
Fotos: Susana Saumell / Óscar Doménech (SUSU&DON)
www.vismor.cat

miércoles, 14 de noviembre de 2012

VISMOR


Vismor es una nueva propuesta de diseño de bisutería en poliester, que hemos creado Àngels A. Viscarolasaga y yo mismo. Podéis visitar nuestra web, www.pascualmorant.com/VISMOR/index.html, donde encontraréis el catálogo de nuestra producción.

sábado, 23 de junio de 2012

Método suicida



Me han pedido que recomiende un método de suicidio en el que no te enteres de nada.
El que voy a proponer suele ser eficaz, con la ventaja de que mientras lo pones en práctica sigues aprovechando aquellos momentos en los que aún vale la pena seguir viviendo.

Empezaremos el día levantándonos mucho antes de lo que nos gustaría, pues habremos de estar en un lugar que odiamos, rodeados de zombis que ya practican el sistema de suicidio más común y al que ahora hacemos referencia, con lo cual tendremos en quien orientarnos y de los que aprenderemos el método, quizás con la esperanza de acortar la duración de nuestro intento.

Una vez preparados para mostrarnos en sociedad, limpios y aseados, bien vestidos, en definitiva amortajados, podemos tomar el medio de transporte más conveniente para sentir intensamente y reafirmar nuestro  impulso mortal en dejar de ser.
El transporte público es el que mayor aglomeración de zombis nos ofrece en expresiones faciales de amargura, tristeza, resignación y demás máscaras del drama humano del que queremos huir, será el más apropiado para aumentar nuestro resentimiento, evitando cualquier duda de arrepentimiento. 

Probablemente nos habremos despedido ya de nuestra pareja, que a su vez tomará otro medio de transporte como el coche, quizá porque su lugar de trabajo está en las afueras de su localidad. Muy recomendable tener el coche para permanecer largas horas en caravana a la entrada o salida de las ciudades, nos permite reafirmarnos en nuestra intención de suicidarnos. 

Doy por descontado que se tiene una pareja inapropiada con la que se discute habitualmente y puedes culpabilizarla de todas tus frustraciones. Ese ser antagónico que un día creíste que te haría olvidar tus intenciones más radicales de la existencia encaminadas a no existir.
No es recomendable tener hijos con él/ella, pues pueden dar motivos de alegría y distraernos de nuestras más profundas convicciones nihilistas. Tampoco muy buenos amigos a los que envidiemos por su entusiasta alegría de vivir, a no ser que abandonemos nuestra intención suicida y queramos tener el confort de un hombro amable y cariñoso. Pero esos adjetivos, que ya hemos olvidado por ser inexistentes en nuestro ámbito laboral, pertenecen a otros ámbitos en los que el porcentaje de suicidios es nulo.

Pero sigamos en el nuestro. Un ámbito hostil, propicio para ver las lentas desapariciones de cualquier vestigio humano.  Sólo uno se mantiene, ése al que queremos acceder cada mañana amortajados hacia la incineración del alma.  Porque es el suicidio un vestigio de la humanidad insatisfecha.

Tras observar, una vez llegado a nuestro diario destino fatal, los comportamientos de nuestros congéneres los zombis, en los que apreciaremos las ingestas de venenos y narcóticos, sean en forma de cuchicheo, envidias, rencillas, o las crónicas de los programas televisivos de la noche anterior, el partido de fútbol u otros mensajes estimuladores de la idiotez innata del ser humano que al no pensar deja de existir, como nos recordaba Shakespeare. Tras ese ejercicio de observación, decía,  habremos aumentado nuestro deseo de dejarlo todo, imitaremos al máximo los comportamientos de nuestros maestros, algunos con una larga trayectoria laboral, incluso agradeceremos el ver cómo nuestros  sueldos van retrocediendo para dejar paso al Bartleby que hay en todos nosotros. 

De todo ello saldremos reforzados, convencidos, directos al cadalso que perseguíamos.
Y si llegamos a la jubilación se nos recompensará con una pensión por el esfuerzo al suicidio constante. 
Pero mientras eso no suceda, seguiremos con nuestro método de la “gota china”.

De vuelta a casa, hogar dulce hogar, nos tomaremos los tranquilizantes que nos recetan los mass media; Analgesinet o Paracetalvisión, por ejemplo.
Nada de ir al cine, un concierto de música o al teatro. Tampoco las exposiciones de arte son recomendadas, reconoceríamos el trabajo del artista y éste ya no tendría los mismos deseos de suicidarse que siendo ignorado. No estoy equiparando ambos suicidios, el vuestro se remunera cada mes, mientras que el del artista es una decisión altruista.

Pero sobretodo, alejaros de la filosofía, pues son ellos, los filósofos, los más adheridos a la causa de la existencia y si alguna vez se suicidan, como el caso de Sócrates, es por desesperación de los magistrados, leales defensores de los poderes establecidos, gestores de potenciales suicidas, creadores en parte del método que estamos impartiendo. 

Y un último consejo, si lees, que sean libros de auto ayuda, como el texto que acabas de leer.   

Descansa en paz.

lunes, 28 de noviembre de 2011

El asunto nos concierne


"En tales épocas, en las que los nobles valores de la vida, todo lo que da sentido a nuestra existencia, la legitima y la hace más pura y bella, nuestra paz, nuestra independencia, nuestro derecho innato, todo esto es víctima de la locura de una docena de fanáticos y de ideologías, en tales épocas todos los problemas del hombre que no quiere perder su humanidad, sacrificada a la época, convergen en uno solo: ¿cómo mantenerme libre? ¿cómo preservar, a pesar de todas las amenazas y todos los peligros, en medio de la furia de los bandos en lucha, la insobornable claridad del espíritu, y cómo conservar ilesa la humanidad del corazón en medio de la bestialidad? ¿Cómo sustraerme a las exigencias que el estado o la Iglesia o la política me quieren imponer contra mi voluntad? ¿Cómo defenderme para no ir en mis palabras y acciones más allá de donde mi yo más íntimo quiere llegar? ¿Cómo proteger esta parcela única y particular de mi yo, que en un rincón único me refleja el universo, contra la sumisión a la mesura reglamentada y decretada desde fuera? ¿Cómo preservar mi alma propia e individual y su materia, que sólo a mí me pertenece, cómo sustraer mi cuerpo, mi salud, mis nervios, mis pensamientos, mis sentimientos, al peligro de caer víctima de una locura y de unos intereses ajenos?

A responder estas preguntas, y sólo éstas, dedicó Montaigne su vida y sus energías todas, su denuedo, su arte y su ciencia."

del libro Montaigne, de Stefan Zweig. Acantilado.

viernes, 18 de noviembre de 2011

miércoles, 16 de noviembre de 2011

La Espiral

Teléfonos inteligentes, televisores inteligentes, los aparatos electrónicos están quitando el espacio pensante a los seres humanos.

Este pensamiento daba vueltas en el cerebro de Roberto como si fuera una salvación, pero sin darse cuenta que permanecía encerrado en los pliegues de un músculo cada vez más atrofiado.

Su supuesta salvación era entregarse al servicio que le ofrecían las máquinas pensantes. A veces olvidamos que detrás de las máquinas hay seres humanos que las piensan. Detrás de la opresión, la esclavitud social, hay seres humanos que las organizan.

Roberto no se daba cuenta que hay una lucha entre los humanos mayor que entre los animales, pues éstos no persisten más allá de unas simples necesidades. El hombre imagina necesidades que compiten con las imaginadas por otros.

Nuestro personaje, abatido, desilusionado, abandonado por la suerte, el azar favorable, decidió entrar en un nuevo habitáculo electrónico en el que la ciencia había estado trabajando los últimos 50 años. Ya se disponían de centenares de miles de ellos colocados en las calles de las ciudades. De forma tubular, medían unos 2 metros de diámetro y 2 de altura. Durante el día no los veías, era a la noche cuando emergían del suelo urbano y las gentes bajaban de sus casas para introducirse en ellos.

video

Tenían un recorrido en espiral y a medida que ibas entrando en ellos el escáner que ejercía sobre tu cerebro iba despojándote de parte de tus pensamientos, considerados peligrosos o dañinos para tu estabilidad social.

Al final de la espiral, el cuerpo había sufrido tal mutación y levedad que te permitía salir por la parte superior de aquel aparato como si fueras tan liviano como una pluma. Caías suavemente sobre el asfalto y nuevamente te reincorporabas en tu camino de vuelta a casa.

Así, Roberto, podía conciliar el sueño, sin pensamientos, sin preocupaciones, sin dormir, enterrado, que sería la expresión más adecuada, pues en la muerte de las ideas no existe ningún despertar.

Como complemento a este escrito os invito al enlace de un post que escribí el 15 de noviembre del 2009. En cierto modo premonitorio de la situación política europea actual.

http://jordipascualmorant.blogspot.com/2009/11/el-mundo-del-doctor-advento.html


sábado, 10 de septiembre de 2011

PERIODISTAS DE RISA


En el programa, "el Matí de Catalunya Ràdio", de Manuel Fuentes (ver enlace, http://www.catradio.cat/audio/562842/Entrevista-a-Vicenc-Navarro), quien entrevistó al catedrático de ciencias políticas y sociales, Viçen Navarro (ver enlace, http://www.vnavarro.org/?p=6192&lang=CA), podemos notar, no tanto el peligro que tiene la izquierda de desaparecer, sino más bien el auge de la derecha disfrazada de periodistas servidores de los poderes públicos.
También recomiendo este enlace, http://jordiarmadans.wordpress.com/, director de "Fundació per la Pau", quien de forma pausada, reflexiona y advierte sobre el periodismo de nuestros días.

martes, 2 de agosto de 2011

Hombre tallando un móvil


Imagen de Internet y fotomontaje mío.

lunes, 13 de junio de 2011

19 de junio, indignados!


El 19 de junio en todas las ciudades sigue la indignación.
http://www.democraciarealya.es/