lunes, 28 de noviembre de 2011

El asunto nos concierne


"En tales épocas, en las que los nobles valores de la vida, todo lo que da sentido a nuestra existencia, la legitima y la hace más pura y bella, nuestra paz, nuestra independencia, nuestro derecho innato, todo esto es víctima de la locura de una docena de fanáticos y de ideologías, en tales épocas todos los problemas del hombre que no quiere perder su humanidad, sacrificada a la época, convergen en uno solo: ¿cómo mantenerme libre? ¿cómo preservar, a pesar de todas las amenazas y todos los peligros, en medio de la furia de los bandos en lucha, la insobornable claridad del espíritu, y cómo conservar ilesa la humanidad del corazón en medio de la bestialidad? ¿Cómo sustraerme a las exigencias que el estado o la Iglesia o la política me quieren imponer contra mi voluntad? ¿Cómo defenderme para no ir en mis palabras y acciones más allá de donde mi yo más íntimo quiere llegar? ¿Cómo proteger esta parcela única y particular de mi yo, que en un rincón único me refleja el universo, contra la sumisión a la mesura reglamentada y decretada desde fuera? ¿Cómo preservar mi alma propia e individual y su materia, que sólo a mí me pertenece, cómo sustraer mi cuerpo, mi salud, mis nervios, mis pensamientos, mis sentimientos, al peligro de caer víctima de una locura y de unos intereses ajenos?

A responder estas preguntas, y sólo éstas, dedicó Montaigne su vida y sus energías todas, su denuedo, su arte y su ciencia."

del libro Montaigne, de Stefan Zweig. Acantilado.

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